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Biblia abandonada

Este es el sufrimiento de mi corazón. Si bien no clamo para mí ninguna inspiración especial, sin embargo siento que este es también el sufrimiento del Espíritu Santo.

Yo conozco mi corazón y sé que el amor es lo que me motiva a escribir esto. Lo que escribo aquí no es una amargura fermentada agitada por las contiendas con mis compañeros cristianos. No ha habido tales contiendas. Yo no he sido abusado, maltratado o atacado por alguno. Estas observaciones tampoco han surgido por alguna experiencia desagradable que he tenido con los demás. Mis relaciones con los cristianos de mi propia iglesia, así como con los cristianos de otras denominaciones han sido amistosas, con cortesía y placenteras. Mi dolor es simplemente el resultado de una condición la cual yo creo que está prevaleciendo en todas las iglesias.

También creo que debo reconocer que yo mismo estoy muy involucrado en la situación que aquí lamento. Como Esdras en sus poderosas oraciones de intercesión se incluía él mismo entre los obradores de maldades, así yo también. “Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo” (9:6) Cualquier palabra dura hablada aquí en contra de los demás, debe entenderse como hablada también contra mi propia persona. Yo también he sido culpable. Esto lo he escrito con la esperanza que todos nosotros podamos volvernos al Señor nuestro Dios, y no pequemos más contra Él.

Permítame decir la causa de mi sufrimiento. Es esta: Jesucristo tiene hoy casi ninguna autoridad entre los grupos que se que se llaman ellos mismos por Su Nombre. Por estos no me refiero a los Católicos-Romanos, no a los liberales ni a los diversos cultos quasi-cristianos. Yo me refiero a las iglesias protestantes en general, aquí incluyo a aquellos que protestan más fuerte diciendo que ellos son los descendientes espirituales de nuestro Señor y Sus apóstoles; es decir, los evangélicos.

Es una doctrina básica del Nuevo Testamento que luego de Su resurrección Jesús, el Hombre, fue declarado por Dios como Señor y Cristo, y que Él fue investido por el Padre con absoluto señorío sobre la iglesia la cual es Su cuerpo. Toda autoridad es de Él en el cielo y en la tierra. En Su debido tiempo Él la ejercerá plenamente, pero durante este periodo de la historia, Él permite que Su autoridad sea desafiada por el mundo e ignorada por la iglesia.

La posición actual de Cristo en las iglesias evangélicas puede ser comparada con la de un rey en una monarquía limitada y constitucional. El rey algunas veces es privado de su personalidad por medio del término “la corona”; el cual, en algunos países, no es más que un punto de unión tradicional, un símbolo de agradable unidad y lealtad al igual que una bandera o un himno nacional. Él es halagado, agasajado y apoyado; pero su autoridad real es poca. Nominalmente él es la cabeza de todo, pero en cada crisis alguien más es quien toma las decisiones. En ocasiones formales él aparece en su atuendo real para pronunciar un discurso manso y descolorido, puesto en su boca por los verdaderos gobernantes del país. Todo esto puede ser una buena fantasía, pero está arraigada desde la antigüedad, esto es muy agradable y nadie quiere renunciar a ello.

Entre las iglesias evangélicas, Cristo es ahora de hecho un poco más que un símbolo amado. “Clamamos el poder del Nombre de Jesús” es el himno nacional de las iglesias y la cruz es su bandera oficial, pero sobre los servicios de la iglesia semana-tras-semana, y sobre la conductas de sus miembros día-tras-día; alguien más, no Cristo, es el que toma las decisiones. En circunstancias apropiadas a Cristo se le permite decir: “venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados” (Mt 11:28) o “no se turbe vuestro corazón” (Jn 14:1) pero cuando el discurso se termina, alguien más es quien se hace cargo. Aquellos quienes están en autoridad verdadera deciden los estándares morales de la iglesia, así como sus objetivos y los métodos empleados para alcanzarlos. Debido a la organización grande y meticulosa es ahora posible para el pastor más joven, recién salido del seminario, tener más autoridad verdadera en una iglesia que la que Jesucristo tiene.

No solamente Cristo tiene poca o ninguna autoridad sobre la iglesia, Su influencia también está decayendo más y más. Yo no diría que Él no tiene ninguna influencia, sólo que ésta es pequeña y decreciente. Un paralelo justo sería la influencia de Abraham Lincoln sobre el pueblo norteamericano. El honesto Abraham todavía es el ídolo del país. La imagen de su rostro amable y robusto, tan hogareño que es hermoso, aparece por todas partes. Es fácil que se nos pongan los ojos llorosos sobre él. A los niños se les cría con las historias de su amor, su honestidad y humildad. Pero luego de haber conseguido el control de sus tiernas emociones ¿Qué les hemos dejado? Nada más que un buen ejemplo que, conforme se va alejando en el pasado, se convierte más y más irreal y ejerce una influencia cada vez menor. Cada canalla está listo para colocarse el largo abrigo negro de Lincoln encima de él. En la fría luz de los hechos políticos en los Estados Unidos, la apelación constante a Lincoln hecha por los políticos es una broma cínica.

El señorío de Jesús no está olvidado del todo entre los cristianos, pero ha sido relegado en su mayoría al himnario donde toda responsabilidad hacia Su señorío puede ser cómodamente cumplido con un resplandor de agradable emoción religiosa. O si se enseña como una teoría en el aula, es raramente aplicado a la vida práctica. La idea de que Jesucristo el Hombre tiene autoridad final y absoluta sobre toda la iglesia y sobre todos los miembros en cada detalle de sus vidas simplemente no es aceptada hoy como verdadera por la tropa de los cristianos evangélicos.

 

 

Un extracto del título original en inglés: “The waning authority of Christ in the churches” escrito por A.W. Tozer

Traducción libre realizada por el pastor Guillermo de Lama, de la Iglesia Bautista Reformada Gracia Soberana en Lima – Perú

 

(Usted, como creyente, puede reproducir libremente el contenido haciendo referencia a este blog: https://bautistasreformadosperu.wordpress.com/)

Relativismo moral

Así que usted ha decidido convertirse en un relativista moral. ¡Bien por usted! ¿Qué puede ser mejor que hacer cualquier cosa que usted siente que es correcto?; ¿Qué puede ser peor que permitirle a alguien decirle a usted lo que debe y no debe hacer? Además, es una de las visiones del mundo más fáciles de adoptar. Dejar tranquilos a todos los demás y exigirles a los demás que ellos hagan lo mismo por usted, y usted nunca tendrá que preocuparse nunca más por si sus acciones son correctas o incorrectas. De hecho, en realidad hay solamente siete cosas que usted no puede hacer como un relativista moral. ¡Simplemente siga las reglas que a continuación se presentan, y usted será libre de los absolutos por siempre!

Regla # 1 Los relativistas no pueden acusar a otros de malas acciones

El relativismo hace imposible criticar la conducta de los demás, porque el relativismo finalmente niega que exista tal cosa como “malas acciones”. En otras palabras, si usted cree que la moralidad es un asunto de una definición personal, entonces usted nunca puede juzgar las acciones de los demás. Los relativistas ni siquiera pueden objetar al racismo sobre la base de motivos morales. Después de todo, ¿Qué sentido puede ser hecho de la sentencia “el apartheid está mal” cuando es hablada por alguien quien no cree en lo correcto y lo incorrecto?; ¿Qué justificación hay para intervenir? Ciertamente no es lo que es correcto para los seres humanos, porque no hay tal cosa como “lo que es correcto” El relativismo es la posición definitiva de pro-elección porque acepta todas las elecciones personales, aun cuando la elección es ser racista.

Regla # 2 Los relativistas no pueden quejarse acerca del problema del mal

La realidad del mal en el mundo es una de las objeciones primarias levantadas en contra de la existencia de Dios. El argumento dice que si Dios fuese absolutamente poderoso y fundamentalmente bueno, entonces Él se ocuparía del mal. Pero ya que el mal existe, uno de los tres posibles escenarios tiene que ser verdadero: Dios es demasiado débil como para oponerse al mal, Dios es demasiado siniestro como para ocuparse del mal, o Dios simplemente no existe. Por supuesto que para promover cualquiera de estos tres argumentos implicaría que también usted tenga que creer en el mal, lo cual los relativistas no pueden hacer. De hecho, nada puede ser llamado “malo” – ni siquiera el holocausto – porque hacerlo significaría afirmar alguna clase estándar moral.

Regla # 3 Los relativistas no pueden culpar ni aceptar elogios.

Los conceptos de alabanza y culpabilidad carecen completamente de sentido dentro del relativismo porque no existe un estándar moral por el cual juzgar si algo debe ser aplaudido o condenado. Sin absolutos, nada es finalmente malo, deplorable, trágico, o digno de culpa. Y tampoco no existe nada finalmente bueno, honorable, noble, o digno de alabanza. Todo está perdido en una zona de penumbras de la nada moral. Aquellos quienes afirman ser relativistas son casi siempre inconsistentes en este punto (ellos quieren evitar la culpa, pero rápidamente aceptan alabanzas) ¡Así que tenga cuidado!

Regla # 4 Los relativistas no pueden reclamar nada como no-equitativo o injusto

Bajo el relativismo, la justicia y la equidad son dos conceptos que no tienen ningún sentido en lo absoluto. En primer lugar, las palabras mismas no tienen significado, ambas sugieren que las personas merecen un trato igual basados en una norma externa de lo que es correcto, y como yo ya he dicho muchas veces, los relativistas no pueden creer en lo correcto y lo incorrecto. En segundo lugar, no hay tal cosa como culpable. La justicia implica castigar a los culpables, y la culpabilidad depende de la culpa, la cual, como también ya he probado, no puede existir.

Regla # 5 Los relativistas no pueden perfeccionar su moralidad

Con el relativismo, el perfeccionamiento de la moralidad es imposible. Seguro, pueden cambiar su ética personal, pero ellos no pueden convertirse en personas morales. La reforma moral implica una clase regla de conducta objetiva como una estándar hacia el cual se debe apuntar. Pero esta regla es exactamente la que los relativistas niegan. Si no hay una mejor manera de hacer algo, no puede haber un perfeccionamiento. No solamente ello, sino que no existe una motivación para el perfeccionamiento. El relativismo destruye el impulso moral que hace que las personas se levanten ellas mismas ya que no hay una “meta alta” a la cual alcanzar. ¿Por qué cambiar tu punto de vista moral si el que tienes actualmente sirve para tus intereses egoístas  y te hace sentir bien por el momento?

Regla # 6 Los relativistas no pueden sostener discusiones morales significativas

El relativismo hace imposible discutir acerca de la moralidad. ¿De qué hay que hablar? Una discusión ética envuelve comparar los méritos de un punto de vista con otros para descubrir cuál es el mejor. Pero si la moral es completamente relativa y todos los puntos de vista son igualmente validos, entonces no hay manera de pensar que algo es mejor que lo otro. Ninguna posición moral puede ser juzgada como adecuada o deficiente, irrazonable, inaceptable, o aun salvaje. De hecho, si las disputas éticas solamente tienen sentido cuando la moralidad es objetiva, entonces el relativismo solamente puede ser consistentemente vivido en silencio. Usted ni siquiera podrá decir: “está mal sembrar su moralidad a otros”

Regla # 7 Los relativistas no pueden promover la obligación de la tolerancia.

Finalmente, no hay tolerancia en el relativismo, porque la obligación moral para ser tolerante viola las reglas. El principio de tolerar es a menudo una de las llaves virtuosas del relativismo. La moral es individual, y así nosotros debemos tolerar los puntos de vista de los demás por medio de no juzgar sus conductas ni sus actitudes. Pero es obvio que este principio falla debido a una contradicción. Si no hay reglas morales, no puede haber una regla que requiera tolerancia como un principio moral. De hecho, si no hay absolutos morales, ¿Por qué ser absolutamente tolerante?; ¿Por qué no forzar sus principios morales en otros, si es para su propio interés, y su ética personal lo permite? Solamente asegúrese de no hablar cuando usted esté haciendo de esta manera.

 

Escrito por Greg Koukl

http://www.salvomag.com/new/articles/salvo1/koukl.php

Piece of cake

Es interesante que en un sólo capítulo de la Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689, se hallen juntas las doctrinas relacionadas con la adoración y el día de reposo. Sabemos que el Principio Regulativo de la Adoración (PRA) es la manera en que nuestros padres Bautistas Confesionales se acercaron a estas enseñanzas tan importantes en la vida de todo cristiano.

Esta tarde estaba leyendo un comentario sobre este Capítulo 22 de la CBFL de 1689, y en la parte final el autor hace una ilustración comparando el PRA, con el Principio Normativo de la Adoración (PNA)

El PRA afirma que Dios debe ser adorado, y el día de reposo debe ser guardado, siguiendo solamente lo que Dios ha ordenado en Su Palabra. Mientras que el PNA afirma que si la Biblia no prohíbe un determinado acto en la adoración, o en la manera de guardar el día de reposo, entonces está permitido.

La ilustración es como sigue:

Comparemos a dos niños, el niño principio normativo y el niño principio regulativo. El niño principio normativo viene a su casa, a una cocina vacía y ve sobre la mesa un pastel recién horneado y él concluye que, siendo que sus padres no han dejado una nota sobre el pastel indicando específicamente que él NO PUEDE tomar una tajada del pastel, concluye en su mente que él puede tomarla. El niño principio regulativo llega a su casa, a la cocina, ve frente a él un pastel recién horneado, y él concluye que, siendo que sus padres no han dejado una nota indicando que él SI PUEDE tomar una tajada del pastel, esto entonces debe significar que él no puede comer una tajada. ¿Cómo preferiría usted que sus hijos se comporten?

Christian Modesty 2

“Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” (1Ti 2:8-10 / cursivas añadidas)

 

Con la ayuda de Dios continuaremos con nuestra exposición de este importante tema.

En nuestros días son muchas las personas que apelan a la frase: “Dios conoce mi corazón”, y sabemos que tal argumento no es bíblico, y en ese sentido debo comenzar afirmando que la vestimenta de un hombre o de una mujer, es el reflejo de lo que hay en el corazón de una persona; ya que es imposible separar ambos: lo que vemos en el exterior es lo que hay en el interior. La Biblia nos enseña esto de una manera muy clara:

Mt 12:35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.

John Gill comenta de este versículo de la siguiente manera:

El “hombre malo” es el hombre tal cual nace, el cual es totalmente carne, es carnal; y en su estado natural está destituido del Espíritu de Dios, y no tiene ningún principio de la gracia divina en él (o ella) El “mal tesoro” es la corrupción de su naturaleza, la maldad desesperada de su corazón, y sus enjambres de lujurias y toda clase de pecado que mora allí… que no solamente contamina a ellos mismos, sino también a otros.

William Hendriksen comenta de este mismo versículo:

El corazón de una persona es un depósito, un almacén, o, como lo expresa literalmente el original, un “tesauros” (tesoro)… donde la palabra se usa para indicar un cofre o caja de la cual los magos sacaron oro, incienso y mirra. Lo que un hombre saca de su almacén interior, sea bueno o malo, precioso o barato, depende de lo que lleva en él.

Jamieson-Faussett-Brown:

El significado de la expresión es: “Que no hay sino dos reinos, dos intereses, dos partidos, y las obras propias de cada uno; si yo pertenezco a uno, no puedo pertenecer al otro; pero aquellos que se colocan en oposición voluntaria al reino de la luz, proclaman abiertamente a qué reino pertenecen. En cuanto a vosotros, con lo que acabáis de decir, no habéis revelado sino la malignidad venenosa de “vuestros corazones”.

La manera de vestirse de una persona refleja la abundancia de su corazón. Juan Calvino, en su comentario a la 1ra epístola de Timoteo escribe (Pgs 77-78) escribe:

Sin embargo, debemos siempre comenzar con las disposiciones; porque donde reina el libertinaje, no habrá castidad; y donde reina la ambición, no habrá modestia en el vestido externo

Continúa diciendo en su comentario que:

Como corresponde a mujeres; porque indudablemente el vestido de una mujer piadosa y recatada debe ser diferente al de una ramera. Lo que él establece son marcas de distinción; y si la piedad ha de testificarse con las buenas obras, esta virtud tiene que hacerse visible en castidad y vestidos decorosos

Dios es el creador de la vestimenta.

Gen 3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. (Subrayado añadido)

Vimos anteriormente que nuestros padres se habían diseñado su propia ropa, la cual consistía en unos taparrabos, pero Dios “los viste” a ellos por medio de pieles. Ellos cubrieron sus partes íntimas, pero para Dios eso no fue suficiente; Él mismo los cubrió desde el cuello hasta la rodilla por medio de las túnicas que hizo. El propósito de la ropa es cubrir el cuerpo de la persona: Dios cubrió la desnudez de ellos”; sin embargo, el hombre y la mujer caídos buscan descubrirse cada vez más por medio de ropa indecorosa y sensual. Muchas mujeres ya no quieren cubrir sus figuras; al contrario, ellas desean que sus cuerpos sean vistos por los hombres, para eso visten prendas que son inmodestas e impúdicas, y prácticamente, ya no dejan nada para la imaginación del hombre.

¿Sera así con una mujer cristiana?

¿Puede una mujer cristiana ser la causa de que los hombres caigan en pecado de adulterio en sus corazones?

¿Puede una mujer cristiana hacer nacer en los hombres toda clase de deseo prohibido y lujurias?

Una mujer cristiana no puede ser causa de tropiezo sexual, ni en el templo, ni en la calle.

Unas palabras de las Escrituras que nos hablan de las vestiduras de los santos en el cielo deben llamar la atención de nuestras conciencias:

Ap 6:11 Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.

La palabra española “vestidura” es la traducción de la palabra griega “stole” que tiene los siguientes significados:

  • VINE Ropas largas
  • STRONG Tunica larga

Si en el cielo vamos a estar con vestidos que cubren nuestro cuerpo; ¿Cómo debemos estar vestidos durante nuestro peregrinaje aquí en la tierra? Creo que podemos pensar que una persona que ha vivido aquí en la tierra desnudándose y exhibiéndose, se incomodará llegar al cielo para que el Señor la vista con una túnica. Las “vestiduras blancas” a que se refiere el versículo de Apocalipsis, representa la pureza, la inocencia y el triunfo del creyente. Debemos afirmar que esos vestidos que representan la pureza y la inocencia en el cielo, comienza aquí en la tierra primero, vistiéndose el creyente de esa misma manera: con pureza e inocencia; es decir, con pudor y decoro.

Es preciso volver a aclarar, como lo hicimos en la primera parte, que la modestia y pudor en el vestir, no significa necesariamente que una persona sea convertida; una persona incrédula, en su carne, puede vestirse de esa manera sin que su corazón haya sido cambiado por Dios. Pero sí afirmamos que una mujer que ha hecho una profesión de fe en Cristo, se vestirá conforme a la nueva naturaleza de su corazón regenerado, diferenciándose de aquellas que vagan sin Dios por el mundo. Tampoco es la intención que nosotros vistamos con túnicas, como en el tiempo del Señor; sino que el propósito es rescatar los principios bíblicos en cuanto a la forma de vestir de un creyente verdadero.

¿Es importante el mandamiento que Dios nos da en cuanto a la vestimenta en 1 de Timoteo capítulo 2?; ¿Puede una mujer piadosa desobedecerlo? Creo que la desobediencia a un mandamiento, trae la consecuencia de desobedecer a otros mandamientos más.

Quisiera citar un ejemplo. Nosotros somos muy estrictos en cuanto al mandamiento prescrito en el versículo 12 del mismo capítulo y de la misma carta:

1Ti 2:12 Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.

¡Cuántas veces he oído de muchos pastores y maestros ser tenaces en cuanto a este mandamiento! Pero ¿serán así de tenaces con relación al mandamiento que se encuentra 3 versículos atrás?

1Ti 2:9 Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos,

El deseo de no tocar temas controversiales los conduce al silencio en cuanto al mandamiento acerca de la modestia cristiana; y los vuelve a ellos más laxos para evitar una posible división dentro de la congregación local: “silenciando a Dios en esta parte, se mantiene la paz y la unidad de la congregación”

El pastor Albert Martin predicó en Febrero del 2008 sobre este tema de la modestia cristiana, en un sermón predicado en su iglesia en New Jersey, con el título: “validando el evangelio en la modestia” (interesante este título). En una parte de su sermón el pastor dice:

Cuando usted ve las imágenes de las rameras, una de las marcas de una ramera es que ellas tienen siempre sus nalgas bien ceñidas, ya sea con una mini-falda, ya sea con unos blue-jeans, ya sea con pantalones apretados. Sus nalgas están siempre ceñidas porque eso es lo que ellas están vendiendo. Y eso es lo que ella quiere venderme. Eso es un imán para los ojos de los hombres.

Estas palabras son directas y señalan precisamente lo que toda mujer piadosa debe evitar: “poner a la venta su cuerpo por medio de una vestimenta impúdica y sin modestia”; la mujer cristiana debe evitar convertirse en un imán para los ojos de los hombres; ella no debe ser la causa de pecado inmoral para los hombres; ella no debe ser causa de tropiezo ni para los incrédulos, ni para los hijos de Dios.

Debo decir que en nuestra congregación tenemos muchos jóvenes solteros; seguramente que también los hay en otras congregaciones. Una de las principales batallas que ellos enfrentan es precisamente el mantener la pureza de sus corazones y de sus cuerpos en el ámbito sexual. Los hermanos que son vírgenes; es decir, que nunca tuvieron contacto sexual con una mujer, son un poco diferentes de aquellos hermanos que, en sus vidas pasadas, cometieron pecados de fornicación. Ahora, ¿Puede usted imaginarse que a una congregación, donde estos jóvenes congregan, vengan las hermanas vestidas de manera sensual y sexual? Sin lugar a dudas, ellas se convertirían en piedra de tropiezo para los creyentes que vienen luchando por la pureza y castidad que Dios les ordena. ¿Qué dice la Biblia de los tales?

Mat 18:6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.

Muchas veces me resulta increíble escuchar los argumentos que presentan algunas mujeres que profesan la fe, para vestirse con menos ropas. Primeramente quisiera mencionar el del clima caluroso. Un dato importante es que en Palestina, la tierra en los tiempos bíblicos, la temperatura más alta en el verano es de hasta 36 grados centígrados. Ahora quisiera que nosotros nos imaginemos esta circunstancia:

Gen 18:6 Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas de flor de harina, y amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo.

Gen 18:9 Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda.

Al parecer la puerta de la tienda estaba cerrada ya que los tres ángeles no llegaron a ver a Sara, la esposa de Abraham. ¿Qué tan alta puede ser la temperatura interior de una tienda con la puerta cerrada y que se encuentra en un lugar donde la temperatura exterior es de 36º? Sin embargo, Sara vestía con sus largas túnicas, no exhibía su cuerpo ni su figura.

Ahora quisiera mencionar el tema de la moda que el mundo impone. El mundo ejerce presión para meterse dentro de la iglesia; y, lamentablemente hay algunos predicadores que le han dado una mano para abrirle la puerta. Esta ayuda se hace por medio del silencio y también por medio de enseñanzas que buscan una amistad con el mundo.

Mucho se ha escrito sobre la mundanalidad en la iglesia. Cuando las personas escuchan que la palabra mundanalidad sale de la boca de un predicador, muchas de ellas piensan que quien habla esta palabra “mundanalidad” debe ser una persona “legalista” Pero eso no es así cuando se utiliza esta palabra “mundanalidad” dentro de lo que la Biblia enseña de ella. Es más, la mundanalidad tiene que ver con la seguridad de salvación de un creyente.

Seguramente habrán muchas preguntas ilegítimas para procurar desmerecer lo que quiero compartir. Ejemplos de esta clase de preguntas serían:

  • ¿Usar pantalones blue-jeans, me convierte en mundano?
  • ¿Comprar un televisor, me convierte en una persona mundana?

Siempre se levantarán estas preguntas por aquellos quienes viven atraídos por el mundo y lo que el mundo ofrece. Preguntas verdaderas serian como las que siguen:

  • ¿Puede un cristiano estar atado al mundo?
  • ¿O más bien un cristiano ha sido libertado del mundo, por la gracia de la salvación?
  • ¿Hay un terreno intermedio entre ambas posiciones?

La mundanalidad se refiere a aquellos que viven conforme a los estándares o las normas del mundo. Hay dos palabras griegas que han sido traducidas como “mundo” y son “kosmos” y “aion”. La palabra “kosmos” tiene un uso amplio en las Escrituras, pero en el siguiente pasaje tiene un sentido específico:

1Jn 2:15-17 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

El Mundo Se refiere a todo el orden presente que incluye a los hombres  y a las cosas (su pensamiento, su corriente, su moda, su música, su arte, su estilo de vivir la vida) todas ellas en un estado apartado de Dios, que se opone a Dios y al propósito de Dios, y como tal, el mundo, el kosmos, es gobernado por el príncipe del mundo, el diablo mismo:

1Jn 5:19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

La palabra “aion” se refiere a la presente era, con sus características actuales que se encuentra caída por el pecado y bajo el gobierno del diablo.

Nuestra pregunta inicial es: ¿Puede un cristiano estar atado a todo el orden presente que incluye a los hombres y a las cosas, incluyendo su moda, la cual es apartada de la voluntad de Dios, y que es gobernada por el príncipe del mundo, el diablo mismo? La respuesta, sobre la base de las Escrituras es ¡NO! Un cristiano es uno que ha sido liberado del mundo por la gracia de Cristo:

Ga 1:4 el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo (aion) malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre

Este versículo nos dice claramente la característica de este siglo o era, la cual es “mala”, “malvada”, “perversa”, y que el creyente ha sido librado de ella; es decir, los grilletes que lo mantenían en esclavitud a ella han sido cortados por el poder de Cristo al momento de salvarlo.

Otro pasaje que nos enseña claramente que ya no vivimos conforme al mundo y sus estándares, su corriente, su pensamiento y su estilo de vida, es el siguiente:

Ef 2:1-3 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo (kosmos), conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. (Subrayado añadido)

Esta palabra que observamos en el versículo 3 “por naturaleza”; es decir, “por nacimiento” (vea su uso en Ga 2:15 “de nacimiento”), nos enseña que todos los seres humanos nacemos para vivir “según la corriente de este mundo”; es decir, todos nacemos esclavos del sistema que se opone a Dios y a Su propósito, (incluyendo su moda) la misma que se encuentra bajo el dominio activo del mismo Satanás.

De allí podemos nosotros obtener afirmaciones concluyentes de la relación que un cristiano tiene con el mundo: Primero, así como un cristiano ya no es hijo de ira, igual que los demás; tampoco vive conforme a la corriente del mundo igual que los demás. Segundo, si alguno dice que es cristiano, pero que vive “siguiendo la corriente del mundo” tal persona está bajo condenación, no importa lo que sus labios hayan profesado.

Lamentablemente, vivimos en tiempos en que se ha pensado que el cristianismo es sostener doctrinas bíblicas ortodoxas solamente, o una decisión de labios y nada más, sin importar si la vida de la persona sigue siendo “conforme a la corriente de este mundo”; es decir, bajo la condenación eterna.

¿Hay un terreno intermedio entre el cristiano y el mundo?

Gal 6:14 Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo (kosmos) me es crucificado a mí, y yo al mundo (kosmos).

Un creyente no puede estar bajo el reino de las tinieblas y el reino de la luz al mimo tiempo, no hay colores grises cuando se trata de la salvación. Cristo liberta al pecador de las ataduras a las que estaba sometido, rompe esa unión con la que vivía “siguiendo la corriente del mundo” Cuando un pecador recibe el perdón por sus pecados, es crucificado para el mundo, y el mundo es crucificado para él.

Los cristianos estamos crucificados para la corriente y la moda del mundo; así como la corriente y la moda del mundo esta crucificado para los cristianos. Los cristianos estamos crucificados para el arte y la música del mundo; así como el arte y la música del mundo esta crucificado para los cristianos. Los cristianos estamos crucificados para el estilo de vida del mundo; así como el estilo de vida del mundo esta crucificado para los cristianos.

Como palabras finales quisiera decir que: Una mujer para verse hermosa no necesita recurrir a lo que Dios aborrece; la verdadera belleza en la mujer se demuestra cuando ella se viste para el Señor.

Amén.

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Voy a tratar este asunto porque hace algún tiempo un lector de este blog me envió la siguiente pregunta: ¿Es apropiado para un cristiano ver películas que contienen pecados sexuales?

Puede que mi respuesta sea nada popular y pasada de moda, pero mi respuesta fue, y es, no: No es apropiado para los cristianos ver películas que contienen pecados sexuales con el propósito de entretenimiento.

El hermano que me escribió también compartió conmigo la pregunta ¿Cómo hay cristianos quienes piensan que ciertas cosas como la desnudez y otros temas sexuales están bien en una película?

Yo creo que nosotros debemos recordar la exhortación del apóstol Pablo en Efesios 5:3

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos

Como santos, “ni siquiera debe mencionarse la inmoralidad sexual” para usar las palabras de la traducción de la NVI de Efesios 5:3. En primer lugar, la persona en la pantalla no es su cónyuge así ellos están compartiendo cosas que solamente deben ser privadas entre esposo y esposa. En segundo lugar, si hay más de dos personas en una película que involucra escenas sexuales, recuerde que esas personas muy probablemente no están casadas y, por consiguiente, ellos están participando con lujuria y actuando bajo ella (con diversos grados) con alguien más que no es su cónyuge. Nosotros no debemos favorecer ni aprobar el pecado de otros.

Algunas veces yo creo que los cristianos pueden llegar a transigir cuando piensan de la siguiente manera:

  • ¡Pero todo el mundo las mira!
  • ¡A mí me gusta la historia!
  • ¡Yo puedo manejarlo!
  • ¡Yo las veo para conocer la visión del mundo y por los debates filosóficos!

Debemos recordar que la Biblia está más preocupada en que nosotros huyamos de la inmoralidad sexual:

Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo. (1Co 6:18)

Yo no conozco ningún solo versículo que diga que está bien visualizar la sexualidad de otra persona que no es su cónyuge como un medio de entretenimiento; y ni hablar de que Dios bendiga las excusas presentadas arriba.

También me doy cuenta que vivimos en un tiempo que es bastante sexual en mucho de lo relacionado con el entretenimiento. No quiero ser legalista pero espero que los siguientes consejos pastorales sean útiles para conducirnos a través de este tema, con la consideración práctica que los aplicamos con la motivación de agradar a Cristo quien murió por nuestros pecados.

  1. Cultivar en tu corazón un odio santo por el pecado. Esto envuelve un profundo amor a Dios y a las cosas que son de Dios. Cuando usted no pueda decirle “no” a una película que tiene contenido sexual, es posible que usted tenga un problema de un dios funcional (un ídolo) en su vida. Medite en el evangelio de tal forma que cambie sus afectos y motivaciones para resistir el pecado. Si usted no odia el pecado, todos los consejos que siguen solamente lo conducirán a “manejar” sus pecados en lugar de mortificarlos.
  2. Resuélvase en no ver las películas que antes usted veía. Usted no necesita ver todas las películas. Yo encuentro de mucha utilidad pensar en lo corta que son nuestras vidas, y también en nuestras responsabilidades (espirituales y otras) Las personas siempre se meten en problemas cuando ellas olvidan que son finitas, con una cantidad finita de tiempo y habilidades, etc. También encuentro útil pensar que dejar de ver algunas películas por la causa de Cristo, no es nada en comparación con las grandes cosas que Cristo hizo por mí para salvarme.
  3. Investigue tanto como pueda acerca de una película antes de mirarla. Si, como resultado de su investigación usted descubre que su conciencia estará incómoda, o sabe que será tentado si ve sus escenas, entonces no sería sabio que usted vea esa película.
  4. También me doy cuenta que ninguna cantidad de preparación previa para evitar una mala película puede prevenir sorpresas cuando uno las vea. Tan cursi como pueda sonar, durante aquellos momentos incómodos practique el arte de avanzar y saltar las escenas inapropiadas.
  5. Haga un hábito el no ver las películas a solas. Cuando aquellos momentos chocantes de una película ocurren, usualmente cubro mis ojos mientras mi esposa hace el avance rápido de la película. Cambiamos los papeles cuando se trata de escenas violentas. Mirar películas acompañados también da lugar a conversaciones posteriores y comunión si uno discute la película desde una perspectiva cristiana del mundo, etc. Con un grupo, uno también debe de darse cuenta que la conciencia de algunos será más débil que la de otros, y en lugar de estar molesto porque esto limitará cuántas películas usted puede ver, se dará cuenta que es una oportunidad para practicar el amor por medio de no ver ciertas películas que hacen tropezar a otros; también se dará cuenta que algunas veces la otra persona que no desea ver, puede en realidad estar en lo correcto cuando nosotros queremos poner algunas cosas de lado.
  6. Pase más tiempo en los asuntos espirituales que en ver películas. Use la siguiente pregunta como un diagnóstico con respecto a su vida espiritual: ¿Estoy en la Palabra y en la oración más de lo que estoy entretenido en alguna clase de video? Usted quiere concentrarse en las cosas que son importantes. Sea muy consciente que un video puede fácilmente secar nuestros sentidos para la lectura, la oración y el pensamiento crítico.

No soy aficionado a las películas, pero lo soy. Para algunos no soy aficionado a las películas porque veo una cantidad mínima de ellas entre las personas que conozco de la iglesia, el trabajo la familia y los amigos. También han sido muchos años desde que he visto algo en el cine. Ni soy dueño de un televisor en casa. Sin embargo, soy aficionado a las películas. No soy un dinosaurio y veo películas en DVD ¿Qué películas veo con los demás? Veo de las que me gusta hablar intensamente al final. Yo diría que la disfruto – pero la disfruto primordialmente porque quiero disfrutar de Dios, y ver las cosas como Dios las ve, incluso cuando estoy viendo una película.

 

https://veritasdomain.wordpress.com/2015/02/05/is-it-ever-appropriate-for-christians-to-view-sexual-sins-in-film/

Christian Modesty

“Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” (1Ti 2:8-10 / cursivas añadidas)

 

Vamos a tratar un tema que, como dice la Escritura, “corresponde a mujeres que profesan piedad” y que está relacionado con la modestia cristiana.

Pero este mensaje no solamente les atañe a las mujeres, sino también a los varones, pues vamos a ver en las Sagradas Escrituras los principios que Dios ha dejado en cuanto al tema de la modestia cristiana.

Nosotros vivimos en medio de una cultura que cada vez se desviste más.

Yo he crecido en el distrito de Lince, aquí en la ciudad de Lima. Y recuerdo mucho que cerca del parque donde nosotros íbamos a jugar por las noches y también para hacer ejercicios, quedaba cerca una avenida que era conocida por ser frecuentada por mujeres que ejercían la prostitución. Yo les hablo de cuando yo tenía unos 17 años de edad, por allá por el año 1980 cuando muchos de ustedes todavía no habían nacido. ¿Cómo eran reconocidas las prostitutas de ese parque? Se reconocían por su manera de vestir. Ellas se vestían mostrando mucho de sus piernas y usaban escotes que dejaban ver un poco de sus senos. Hoy día, después de más de 30 años de aquel tiempo, puedo decir que la manera en que se vestían esas mujeres fue más pudorosa de lo que nosotros vemos hoy en las calles.

Por el momento, gracias al Señor, no tenemos este problema entre las mujeres y los hombres que asisten en la iglesia donde Cristo me ha colocado para servirle, pero es preciso que conozcamos lo que la Palabra de Dios ordena en este tema de la vestimenta, más aun cuando vemos que muchas de las llamadas iglesias, han sido y vienen siendo arrastradas por el liberalismo, el antinomianismo y la mundanalidad.

La vestimenta tiene que ver con la moral, como nosotros vamos a ver, y la Palabra de Dios tiene mucho que ver con la moral; los mandamientos de Dios tienen que ver con la moral.

Cuando se tratan temas como estos, que están relacionados con la manera en que una persona debe vestirse, no debe ser una sorpresa para nosotros que las personas que andan sin Dios por el mundo, sean las primeras en la línea de ataque contra los argumentos que nosotros exponemos desde la Palabra de Dios.

No debe ser una sorpresa que un incrédulo se ofenda por lo que nosotros podemos predicar acerca del mandamiento de Dios en cuanto a las reglas para la vestimenta, eso es normal ya que la Biblia misma nos dice que: “los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Ro 8:7)

Sin embargo, en nuestros días podemos observar un fenómeno que nos lleva a la sorpresa: y es que muchos evangélicos, incluidos de todas las denominaciones, se levantan contra los mandamientos que Dios nos da por medio de Su Palabra escrita en cuanto a la vestimenta de un hijo y de una hija de Dios. Hay muchos evangélicos nominales que imitan la manera de vestir inmoral del mundo pagano que nos rodea.

Cierta vez con mi esposa fuimos invitados a las bodas de una pareja de creyentes que se iba a llevar a cabo en los ambientes de la iglesia. En esa reunión de bodas habían asistido creyentes y no-creyentes. Lo triste es que no pudimos hacer diferencia de cuáles mujeres eran cristianas y cuáles no. Las hijas de Dios estaban vestidas igual que las hijas del diablo. Abundaban los escotes que dejaban ver una parte de sus senos. Se usaban minifaldas y vestidos cortados hasta la parte de arriba que dejaban ver casi todas las piernas; cuando se sentaban cruzaban las piernas dejando ver mucho más de ellas mismas. Otras tenían los vestidos tan ceñidos a sus cuerpos, que permitían ver la forma de sus nalgas, y el nacimiento y forma de sus senos.

Fue realmente triste. Casi todas las mujeres enseñaban más de lo que, en otro tiempo, enseñaban las mujeres que se dedicaban a la prostitución.

La Palabra de Dios dice por medio del Proverbio:

Pro 7:10 Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro, con atavío de ramera y astuta de corazón.

(LBLA) Y he aquí, una mujer le sale al encuentro, vestida como ramera y astuta de corazón.

Los comentarios bíblicos escriben del significado de la vestimenta de esta mujer ramera de la siguiente forma:

Comentario Unabridged: La mujer tenía todas las marcas que distinguían a una prostituta: los senos medios expuestos, el modo de andar con picardía y un vestido transparente y otros incentivos para excitar la admiración y lujuria.

Comentario Haydock.- su vestimenta era diferente al de una mujer casta.

Comentario Whedon.- Tales personas por lo general tienen algunos medios para hacer conocido su carácter

Comentario Trapp.- La palabra hebrea significa una prenda finamente ajustada a su cuerpo.

Los creyentes, en todo sentido, deben distinguirse por la manera en que se visten, el cual es caracterizado por el pudor y la modestia.

Son muchas las personas que, para defender la falta de modestia y pudor en su manera de vestir, recurren a la frase “Cristo conoce mi corazón” Pero nosotros sabemos que ese argumento para justificar su pecado no se apoya en las Sagradas Escrituras ya que ellas dicen claramente:

1Co 6:20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

En nuestros días, la tendencia es poner todo en el campo de la adiáfora; es decir, en el terreno de cosas que no están claramente prescritas por la Biblia y que deben dejarse a la libertad cristiana que Cristo ha conseguido para el cristiano.

Pero la libertad cristiana no debería ser apelada por aquellos quienes están a favor de que la iglesia de Cristo sea una iglesia que se desvista dentro y fuera de ella, como el mundo que está bajo el gobierno de Satanás lo hace.

Quisiera, primeramente, traer el significado de las palabras; y quiero comenzar por definir lo que se llama “libertad cristiana” y para ello voy a citar a nuestra Confesión de 1689:

21. 1. La libertad que Cristo ha comprado para los creyentes bajo el evangelio consiste en su libertad de la culpa del pecado, de la ira condenatoria de Dios y de la severidad y maldición de la ley, y en ser librados de este presente siglo malo de la esclavitud a Satanás y del dominio del pecado, del mal de las aflicciones, del temor y aguijón de la muerte, de la victoria sobre el sepulcro y de la condenación eterna, y también consiste en su libre acceso a Dios, y en rendirle obediencia a él, no por un temor servil, sino por un amor filial y una mente dispuesta.

Recordemos esta parte donde la Confesión dice que un cristiano verdadero “ha sido librado de este presente siglo malo de la esclavitud de Satanás” Las Escrituras jamás enseñan que un cristiano sigue viviendo esclavizado a este mundo malo que es gobernado por el príncipe del aire. Esto lo vamos a ver cuando abordemos el tema de la corriente del mundo en el vestir impúdico e inmodesto como una marca de no-conversión

El vestirse de una manera no-modesta y pudorosa, ha sido reconocido como un quebrantamiento al sétimo mandamiento:

Catecismo Mayor de Westminster

137. ¿Cuál es el séptimo mandamiento? El séptimo mandamiento es: No cometerás adulterio. ll) ll) Ex. 20:14.

138. ¿Cuáles son los deberes exigidos en el séptimo mandamiento? Los deberes exigidos en el séptimo mandamiento son, castidad en el cuerpo, en la mente y en los afectos, (…) manera modesta de vestirse; (…) evitando la ocasión de impureza y resistiendo las tentaciones de ella.

139. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el séptimo mandamiento? Los pecados prohibidos en el séptimo mandamiento, además de la negligencia en los deberes exigidos, son el adulterio, la fornicación, (…) miradas lascivas. (…) y maneras destituidas de modestia; (…) y todos los demás actos de impureza o provocaciones a ello, tanto tratándose de nosotros como de los demás.

¿Qué puede haber en el corazón de una mujer que enseña públicamente sus muslos y parte de sus senos?

¿Puede haber castidad en la mente de una persona que se viste de una manera que puede hacer pecar a quienes la vean?

¿Qué puede haber en el corazón de una mujer que sabe que su manera de vestir conduce a otros al pecado?

Una mujer piadosa, cristiana, salvada efectivamente por el poder de Dios, estaría avergonzada y se sentiría culpable si ella contribuyera al pecado de lujuria en algún hombre. Por lo tanto, ella se vestirá de tal forma que no sea la causa del pecado de otra persona, no solamente dentro del templo donde adoramos a Dios, sino como un estilo de vida. Una creyente expresa una repulsión hacia cualquier cosa que deshonre a Dios

Ahora examinemos el significado de las palabras que Dios nos ha dado por medio del mandamiento que hemos citado en nuestros versículos de la Carta del apóstol Pablo a Timoteo.

1Ti 2:9 Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia…”

(BAD) En cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato

(Castillian) Asimismo, que las mujeres se presenten con vestidos decorosos, arregladas modesta y sobriamente,

(LBLA) Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia

(PDT) “A su vez, quiero que las mujeres se vistan con modestia, con respeto hacia los demás y con decencia.

¿Qué significa que la mujer se atavíe (se vista) con pudor y modestia?

Modestia (DRAE) (Del lat. modestia). 1. f. Virtud que modera, templa y regla las acciones externas, conteniendo al hombre en los límites de su estado, según lo conveniente a él.

MODESTIA (Webster) La cualidad de comportarse, y especialmente vestirse, en formas que no atraen la atención sexual.

MODESTIA (Gran Enciclopedia Rialp) El concepto actual suele ser más específico. Se refiere a los comportamientos relacionados con la castidad. Y en tal sentido es la virtud que gobierna nuestras acciones, gestos y actitudes de modo que, en lo posible, no demos a los demás -ni a nosotros mismos- ocasión de apetencias sexuales desordenadas.

MODESTIA (Diccionario Perspicacia) Conciencia de las propias limitaciones; también, castidad o pureza personal.

Pudor (DRAE) Honestidad, modestia, recato. (VINE) Aidos.- un sentido de vergüenza, modestia. (WordStudy) Una repugnancia moral innata hacia un acto o moda deshonrosa.

En nuestro pasaje, Dios por medio del apóstol Pablo, le dice a la mujer cristiana cómo debe ser su manera de vestir; es decir, con ropa que cubra su cuerpo de una manera decente para no dar ocasión en los hombres al pecado de la lujuria. Dios ordena a que sus hijas no imiten la manera de vestir de las mujeres del mundo, el cual se caracteriza por la indecencia y que, en muchos casos, es moralmente condenable.

La manera de vestirse del pueblo de Dios ha sido diferente desde la antigüedad. Era diferente a la de los egipcios quienes estaban casi desnudos (hombres y mujeres).  Era diferente de las mujeres de la antigua cultura Creta, quienes  vestían con los senos prácticamente expuestos. En la antigüedad, así como en nuestros días, la desnudez era aceptable en algunas clases sociales. La vestimenta del pueblo de Dios era (y debe ser) diferente de las culturas paganas, diferentes del mundo con su cultura y valores caídos por el pecado.

Nuestra meditación hace una pregunta ¿Cómo deber vestir el creyente en medio de una cultura que se desviste (que se desnuda)?

Lo que debemos hacer es buscar el concepto de “vestir” que trae la Palabra de Dios. Para ello, debemos ir al primer libro de la Biblia y ver lo que la Escritura nos enseña acerca de lo que sucedió después de la caída:

Gen 3:7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

Gen 3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.

En estos versículos observamos que el hombre hace para sí unos “delantales”; pero vemos que Dios los viste a ellos con “túnicas”

La palabra hebrea Kjagór significa un cinturón, y en el contexto observamos que se trata de un taparrabo hecho con hojas de higo; éste debió ser muy parecido a los taparrabos que utilizan las tribus donde la civilización no ha llegado todavía.

(OSO) “y se hicieron cintas para ceñir”

(Jünemann) “e hiciéronse cinturones”

(BLA) “Cosieron, pues, unas hojas de higuera, y se hicieron unos taparrabos”

(Kadosh) “Así que ellos cosieron hojas de higuera para hacerse taparrabos”

La palabra hebrea kutónet es diferente de la anterior y significa “túnica” la cual servía para cubrir todo el cuerpo. Era totalmente diferente al taparrabo que usaron nuestros primeros padres.

Si la vestimenta que se confeccionaron nuestros primeros padres hubiera satisfecho el carácter moral de Dios, entonces no hubiese habido la necesidad de que Dios los vista a ellos. Dios estaba proveyendo a ellos con ropas apropiadas.

¿Qué es lo que estas prendas cubrían del hombre y de la mujer? Bueno, los egipcios y las otras civilizaciones que rodeaban al pueblo israelita no usaban túnicas; las mujeres y los hombres cubrían sus cuerpos con prendas pequeñas, dejando a la vista lo que una túnica podía cubrir.

Es más, las túnicas eran prendas que no se usaban pegadas al cuerpo de tal manera que se exhiba la forma de los glúteos y los senos. No estamos diciendo que debemos usar túnicas, pero estamos expresando el principio del propósito de la ropa que Dios proveyó a nuestros primeros padres y a Su pueblo. Dios nos da el ejemplo de lo que la modestia cristiana debe de ser.

Nuestro propósito tampoco es decir que todas las personas que se visten con pudor y modestia sean salvas; una persona incrédula puede vestirse de esa manera, pero tener al mismo tiempo un corazón no arrepentido.

Lo que queremos decir es que una persona que ha hecho una profesión de fe con sus labios, pero que se viste impúdicamente y sin modestia, debemos dudar de que Dios la haya salvado de verdad.

El principio es lo que la prenda debe cubrir del cuerpo de la persona que es creyente; una regla que no es seguida por los incrédulos que se desnudan cada vez más, y enseñan a sus hijos a desnudarse al permitirles el uso de prendas diminutas que son mandadas por la mal llamada “moda”

El cuerpo que nosotros tenemos como hombres y mujeres, son los mismos que tuvieron nuestros padres (no han cambiado), y nuestros cuerpos deben ser cubiertos como Dios cubrió el de ellos.

Las llamadas “modas” es el resultado de las mentes caídas de los hombres que se encuentran sin Cristo, que son enemigos de Dios. La intención no es condenar las prendas modernas con que nos debemos vestir; sino la inmoralidad y la indecencia de muchas de ellas.

¿Vamos a imitar los cristianos lo que los paganos obscenos lucen en la alfombra roja de Hollywood? Usted que ha hecho una profesión de fe en el Señor ¿Va a descubrir a la vista de los hombres lo que Dios manda que esté cubierto? Usted que afirma ser cristiana ¿va a ser la causa del pecado de lujuria en los hombres por causa de su vestimenta?

Es verdad que el hombre peca cuando desea a una mujer en su corazón, y es verdad también que hay hombres con mentes muy corrompidas que por cualquier causa pueden tener pensamientos sexuales malvados por una mujer; pero la mujer cristiana, no debe ser la causa de tropiezo para tal persona, ella debe vestirse con modestia y pudor y así habrá demostrado exteriormente el cambio en el interior que Dios ha hecho en su vida.

Para terminar esta primera parte quisiera citar lo que los católicos-romanos piensan acerca de la modestia cristiana:

Quien es católico debe vivir como católico. La modestia es una virtud católica. La mujer católica debe vestir honestamente al igual que el hombre de fe. El vestido es para vestir y no para mostrar o sugerir. No deben usarse prendas ajustadas, con aberturas, con telas que se pegan al cuerpo, con transparencias, escotadas o cortas. Así, la mujer debe excluir de su guardarropa minifaldas, shorts o hot pants, blusas sin mangas (esto es: que no cubran los hombros y los brazos o con mangas muy cortas), vestidos o faldas que al sentarse no cubran toda la rodilla, blusas cortas que muestren la cintura o parte de ella, ropa escotada, etc. Los pantalones muy ajustados deben evitar de usar las mujeres. El hombre, por su parte, debe evitar también ropa ceñida, camisas abiertas o sin mangas, ropa transparente, etc.

Si la modestia debe primar en todas partes, mucho más debe prevalecer cuando se acude al templo que es la Casa de Dios.

La mujer debe considerar que -por norma general- la naturaleza masculina es más inclinada a reaccionar a la provocación sexual generada por prendas inmodestas, sin que de esto se excluya a la mujer. De ahí que el juicio femenino de lo que es provocativo al varón generalmente es errado y muy indulgente. Esto se evidencia en muchas partes, basta -por ejemplo- acudir a reuniones sociales y no se diga a una playa turística. Todo esto sin considerar a quienes por vanidad “visten” de manera intencional para provocar, que también son muchas (algo que se da también en algunos varones, aunque es más general entre ellas, pues los pecados prevalecientes en el hombre son más de otro tipo).

Sería una vergüenza que los católicos, quienes no son salvos, las mujeres se vistan más modesta y pudorosamente que una mujer que profesa la fe evangélica.

¿Alguna vez ha visto usted la manera en que se visten los hombres y las mujeres que se reúnen en “el salón del reino” de los “falsos testigos”?, yo creo que sería una vergüenza que en esas personas demuestren más pudor y más modestia que una persona que dice que “está en la verdad”

Seguiremos la próxima semana con el favor de Dios.

Apedreamiento de Esteban

Es imposible vivir una vida cristiana fiel sin experimentar oposición y persecución. Jesús prometió a sus discípulos que en este mundo nosotros “tendremos tribulación” (Juan 16:33) y Pablo advierte a Timoteo que “todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Timoteo 3:12). Dada esta realidad inevitable ¿Cómo, entonces, deben responder los seguidores de Jesús a este trato?

El Señor Jesús responde claramente cuando dice: “Amad a vuestros enemigos y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44) y “bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” (Lucas 6:28) Esto es lo que también enseñan los apóstoles: “Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis” (Romanos 12:14); “no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” (1Pedro 3:9)

Es natural ponerse a la defensiva o a la combativa cuando uno es maltratado. Pero la forma en que Cristo nos llama a responder es con humildad y amor. Mientras recordemos nuestros pecados y lo que realmente merecemos, seremos humildes. Al recordar a nuestros oponentes y lo que en realidad ellos necesitan, desearemos verlos bendecidos.

Dos ejemplos sobresalen en mi mente como una ilustración de esta clase de gracia obrando. El primero viene de una escena fascinante en la vida del rey David. Cuando su hijo, Absalón, usurpó su trono, David fue forzado a huir de Jerusalén. Al inicio de su viaje, Simei lo confrontó a él y a su compañía, tirándoles piedras y maldiciendo a David, “¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso! Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado, y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario” (2 Samuel 16:7-8)

Esas palabras tuvieron suficiente verdad para perforar la consciencia de David. Uno de sus hombres poderosos, Abisaí, quería decapitar a aquel “perro muerto”, Simei; pero David, recordando su propio pecado y la soberanía de Dios sobre tales eventos, se negó a permitir cualquier respuesta vengativa y dejar el problema con Dios.

El segundo ejemplo viene de la vida de George Whitefield, el evangelista del siglo 18vo quien fue grandemente usado en el Gran Avivamiento. A menudo era abusado por sus oponentes, recibiendo la fruta podrida y gatos muertos que en ocasiones le lanzaban. Tal vez nada lo hirió más profundamente que ser difamado en el Nombre de Cristo por sus compañeros ministros del evangelio. El describe una de tales ocasiones que se llevó a cabo un domingo por la mañana en Charleston, Carolina del Sur en 1740. Whitefield dijo:

Por la mañana, fui a la iglesia, y escuché predicar al comisario (representante del obispo de Londres). Tenía algún espíritu infernal que había sido enviado para retratarme, creo que difícilmente era posible que él pudiera haberme pintado con colores más horribles. Creo que en ese entonces, como nunca,  fue el tiempo en que toda clase de mal fue hablado contra mí en el Nombre de Cristo. El comisario parecía estar escudriñando la historia de la iglesia por ejemplos de entusiasmo y abuso de la gracia. El trazó un paralelo entre mi persona y los Olivarios, Ranteros, Quakeros, profetas franceses, hasta que él llegó a una familia de los Dutartos, quienes vivieron no muchos años atrás, en Carolina del Sur, y fueron culpables de los incestos y asesinatos más notorios.

¿Cómo habría respondido usted al ser señalado de esa forma, con tales mentiras y desprecios en un sermón de un domingo por la mañana? La respuesta de Whitefield nos demuestra la manera de Cristo:

Para el honor de la libre gracia de Dios se habló, mientras que el comisario estaba representándome de esa manera, yo sentí que el Bendito Espíritu fortalecía y refrescaba mi alma. Dios, al mismo tiempo, me permitió ver lo que yo era por naturaleza, y cómo yo había sido merecedor de Su ira eterna; y, por lo tanto, yo no sentí el menor resentimiento contra el predicador. No; más bien sentí lastima, y oré por él, yo deseé desde el fondo de mi alma que el Señor le convirtiera como una vez lo hizo al perseguidor Saulo, y le conceda saber que es a Jesús a quien él persigue. En la noche, muchos vinieron, fui informado, para escuchar lo que yo diría; pero como el comisario insinuó que sus sermones deben imprimirse, y como ellos estaban llenos de falsedad maliciosa, me mordí la lengua e hice poca o ninguna respuesta.

Esta es precisamente la forma en que nuestro Señor respondió cuando Él sufría para lograr nuestra salvación. Al hacerlo así, Él estaba dándonos un ejemplo de cómo nosotros quienes lo seguimos, debemos responder: “quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1Pedro 2:23)

Los cristianos debemos recordar que nuestro Maestro aseguró nuestra salvación a través del sufrimiento y la crucifixión. La senda a la que estamos llamados a caminar mientras nos ocupamos en la salvación de nuestras propias vidas, no es diferente. Como siervos, no estamos por encima de nuestro Maestro. Por la gracia que viene por medio de nuestro Señor, podemos aprender a vivir por fe en Él para que no respondamos a la oposición y persecución de la misma forma en que lo hacen aquellos quienes no conocen Su gracia. Al hacer esto, demostramos que hay un poder más grande que nuestras propias fuerzas obrando en nuestras vidas y que proporciona una plataforma para que la fuente de este poder sea proclamado con una credibilidad persuasiva.

 

Escrito por el pastor Tom Ascol, de la iglesia Grace Baptist Church